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Un día en el metro

Carmen es una muchacha caraqueña de 21 años de edad, está terminando de estudiar en la Universidad Católica Andrés Bello y tiene una beca. Ella vive en los Magallanes de Catia con sus padres y sus dos hermanitos.

Su día comienza a las 6am (eso ya es tarde para algunos hogares caraqueños). Se levanta. Tiene que bañarse con tobito -o totuma-, y eso ha sido así desde que ella lo recuerda. Ayuda a su mamá con el café para arrancar el día con energía. Agarra su morral y se despide de sus papás. Su día está por comenzar.

Son ya las 6:55 a.m. corre para agarrar el carrito, ella reconoce que sale en la peor hora, la hora pico de las mañanas. Pasan tres carritos antes de que ella pueda montarse en uno.

Los mares de gente son impresionantes, día a día escucha las conversaciones de la gente, sus quejas, sus vivencias; sabe quela jornada será larga y espera que el servicio del metro no la alargue. Después de caminar con cuidado, pendiente de todo aquel que se acerca, pues sabe que la pueden robar, entra a la estación del metro para nuevamente hacer colas para el toniquete y para abordar el vagón.

Ya en el anden continúa la travesía, dejar pasar uno cuantos trenes, entrar a empujones en el quinto. Ya son las 7:55 a.m. Debe estar en su destino a las 8:30 a.m. Antes, todo este recorrido lo hacía apenas en 45 min, pero “Caracas se quedó pequeña”, como se lo dijo una señora un día en el metro. La ciudad creció muy rápido y con poca planificación para la cantidad de gente que vive y trabaja acá.

La mezcla de olores, sentimientos, sonidos hacen que Carmen piense que el metro tiene “vida propia”. Por ahí circulan a diario cientos de miles de personas, cada uno con su historia, cada uno con su realidad y en su mundo. Entre frenos y empujones, con breves paradas en los túneles, correr la transferencia, ella llega a su destino: Antímano.

Al pasar el rato, Carmen llega a su universidad, pasa el día asustada por la inseguridad, pero esto no le quita la energía para trabajar, estudiar, ir a la biblioteca, hablar con sus amigas. Se hacen las 8:00 p.m.,  es momento de irse a casa. Carmen camina la pasarela de la UCAB sin poder sacar el celular (baratico por cierto) pues los malandros la pueden robar cuando camine hacia el metro. Una vez adentro respira.

Sin embargo, entre el apuro, el cansacio y la angustia olvidó algo que su mamá le decía todos los días: “Hija, no te montes en el último vagón”. Corre porque suena el pito. Al cerrarse las puertas y recojerse en cabello aparecen ocho tipos con pistolas y bolsas negras. No lo podía creer, pero estaba ocurriendo, un robo masivo al mejor estilo de Hollywood.

En la siguiente estación, con ganas de llorar y sobretodo con muchísima impotencia se baja del metro, los tipos se quedan. Sabe que es injusto, sabe que esto pasa por mil razones, agarra fuerza, lo poco que le dejaron y aborda el próximo metro, en el primer vagón. A pesar de todo esto, la vida debe continuar, ella sigue con esperanzas de que este país puede cambiar y llegar a una Venezuela donde eso no ocurra.

Esta es la historia de miles de venezolanos, en el metro, camionetica, barrio o urbanización. Esto no sólo es culpa de los malos gobiernos, también está en nuestra poca capacidad para ayudar a resolver y prevenir el problema. El próximo año, luchemos más por el país para no seguir preguntándonos: ¿Hasta cuándo?

Por Daniela Ruiz @Druizor

Para quienes vivimos en Caracas, cualquier ocasión y cualquier compañía es buena para guindarse a hablar de los insoportables problemas compartidos. Despotricar de nuestra ciudad lamentablemente se ha vuelto un hábito.

Aprovechando la época decembrina y el llamado a la reconciliación, propongo que cambiemos nuestros cristales ahumados y nos tomemos un momento para considerar lo bueno de esta ciudad; la nuestra.

Si bien el abordaje usual es una crónica de “por qué estamos como estamos” según la teoría de algún sociólogo europeo, citando autores de apellidos impronunciables para exponer una solución a nivel urbanístico, quisiera cambiar un poco ese esquema. Principalmente porque considero que aquí no hay expertos en materia: creo que todos los habitantes de Caracas no sólo conocemos la ciudad, también somos parte de ella; todos somos beneficiarios, víctimas o cómplices del  drama citadino y tenemos propiedad para expresarnos al respecto.

¿Quién mejor que el ciudadano de a pie para hablar de Caracas? En otros tiempos me habría ido a una plaza a recoger opiniones de la gente, pero como estamos en pleno siglo XXI, lo que hice fue abrir mi cuenta de Twitter, una red social en la que más de miles de caraqueños compartimos opiniones a diario,  e inicié una discusión pública virtual. Los participantes me permitieron exponerla en este artículo usando sus respectivos seudónimos (son aquellos que vienen precedidos de un “@” ej. @PedroPerez).Es así como entre diversas opiniones y sentimientos recurrentes, en los 140 caracteres que permite  Twitter recordamos juntos las razones para reconciliarnos con Caracas.

Se sufre pero se goza

A pesar de los comentarios como el de @LaDivinaDiva, quien nos aseguró (un poco en broma, un poco en serio) que seguía en Caracas porque “no le han ofrecido trabajo en New York City”, muchos de nosotros tenemos que admitir que si realmente quisiéramos podríamos irnos, bien al exterior o por lo menos a alguna ciudad tranquila del interior del país. Si seguimos en Caracas es porque, como dice @YimmiCastillo, “realmente no es tan mala”.

Les aseguro que para muchos el irse al interior ni siquiera es una opción. Y es que esa creencia de los hombres de la antigüedad de que vivir en la ciudad es vivir ante los ojos de Dios persiste hasta nuestros días. Con nuestros propios dioses modernos, claro está, pero persiste. Por eso lo demás es “monte y culebra”.

Más allá de esa razón fundamental, muchos de los que participaban en la discusión tuvieron dificultades para puntualizar qué los une a Caracas. Como sabiamente lo supo expresar @ChachoUCV: “todas las maravillas y desventuras de Caracas no caben en 140 caracteres”. Tiene razón, las posibilidades son infinitas. La misma concentración que aparentemente trae tantos problemas, permite la interacción de diversos grupos y actores, creando un valor agregado a la vida urbana; aquí hay de todo.

Como me comentaba @edgarmanuel, en Caracas está “la gente de mas real, los que tocan música en la calle, los que exponen un drama en transporte público” y los kioscos pueden vender “hasta regalos del día de la madre”. Adicionalmente, la dialéctica ciudad-individuo hace de Caracas una realidad inagotable, renovada a cada instante, impredecible. Así tenemos, en palabras de @meleciop, una ciudad “vibrante, metamórfica, multifacética, alternativa, diversa”

La noción intuitiva de que el potencial de la ciudad no está en su infraestructura se reflejó en la discusión, en la que curiosamente nadie mencionó ningún monumento, calle o plaza en particular. Coincidimos en que no son tanto los espacios los que hacen ciudad, sino las personas que se apropian de los espacios; que se sientan en sus plazas y caminan sus calles. No es lo mismo el boulevard camino a la parada, que el boulevard que recorriste de la mano con tu pareja cuando empezaron a salir, o la esquina en la que te encontraste a un amigo que tenías años sin ver. Suena anacrónico, pero son esas pequeñas cosas las que nos salvan de nuestras soledades y le dan un sentido íntimo a nuestra experiencia de ciudad.

En el caso de Caracas, el gran depositario de nuestras añoranzas es el Ávila. El cerro que sirve de fondo al escenario urbano no es visto sólo como un lugar de esparcimiento, sino como una presencia constante en la ciudad entera que nos transmite la paz de la naturaleza en medio del ajetreo citadino. Quienes vivimos en Caracas nos conectamos con el Ávila en un anhelo de armonía.

Elementos como el clima, la variedad gastronómica, el metro y el metrobús también surgieron en la discusión, pero más que exponer la agenda cultural y de entretenimiento, los invito a que si aún no tienen su propia selección de pequeños goces citadinos, salgan a descubrirlo. Diciembre es un buen momento para probar cosas nuevas.

Hagamos ciudad

En Caracas se puede estar tranquilo y, cómo no, ser feliz. Sus problemas pueden ser resueltos. Al fin y al cabo la ciudad es la manifestación de lo que sus habitantes piensan y de cómo se comportan, y mejorará en la medida que seamos mejores ciudadanos. Las cosas pueden cambiar para mejor y Caracas, más que ninguna otra, es una ciudad de oportunidades.

Como haríamos en un momento difícil con nuestra pareja, en vez de pensar en los problemas, recordemos por qué estamos aquí en primer lugar. Pensemos en las cosas buenas. Ahora, desde la experiencia inigualable de vivir en Caracas y con la vista puesta en un futuro lleno de posibilidades, hagamos ciudad.

“Rebelión en la granja”, sí, definitivamente en ese libro pienso cuando escucho al presidente hablar, cuando veo los gastos del gobierno y sobre todo cuando analizo el tema del presupuesto aprobado para el próximo año. Es fácil decirle a los demás qué hacer cuando uno “está” o cree estar por encima de esas leyes.

Es curioso ver, creo yo, como el gobierno nacional habla de racionar la luz, de no consumir productos del imperio, de la guerra, pide “socialismo” pero sin ellos sufrir los males que todo esto implica. Tal como en el libro, este gobierno pretende cambiarnos las reglas del juego poniendo excepciones ficticias y confundiendo a los animales al hacerlos pensar que eso siempre estuvo ahí, sólo que no lo habían notado.

Eso mismo está pasando hoy en día en Venezuela con la aberración de presupuesto aprobado por la Asamblea Nacional en días pasados. Podemos observar, entre otras cosas, lo que se nos presenta en http://nuestropresupuesto2010.blogspot.com, un blog hecho con la finalidad de mostrarle a la gente cómo es que se come el presupuesto del próximo año. Por ejemplo, el gasto presidencial tiene un monto de 3.322.615.068 Bs.F. (5 veces más q el presupuesto de Guárico), mientras que el se le reduce presupuesto a gobernaciones, universidades, seguridad social, y aumenta en otros rangos como seguridad nacional.

¿Absurdo? Depende de la óptica con la que se vea, pues como ya he dicho anteriormente, si te lees “rebelión en la granja” entenderás un poco más de qué va el asunto.

El presupuesto del próximo año junto con los discursos del señor presidente de la República me hace pensar que un tipo de crisis está siendo generada desde allá adentro. La estrategia: cansar y dividir. Ellos, nuevamente están ganando. Sin embargo, aún hay mucha gente valiosa haciendo cosas como para pensar que todo esto está perdido. Mientras esto ocurra, ocupemos espacios y generemos  un lenguaje común estas aberraciones quedarán al descubierto.

Es obvio que el “comunismo” (o como me gusta llamarlo el “chavismo”) es solo para el pueblo, cuando este está representado por los ciudadanos venezolanos que sufrimos la inseguridad, escasez y ahora los apagones, pero no es para el “pueblo” que toma las decisiones y que cadena nacional se reconoce a sí mismo como tal pues representa a la “voluntad popular” de su grupo de venezolanos.

Sé que hoy no he dicho nada nuevo, o por lo menos creo que no estoy diciendo nada nuevo. Pero leí con preocupación a Ledezma diciendo: “con lo ocurrido con Franklin Brito la estrategia del gobierno queda clara”. Mi pregunta fue: ¿No ha estado clara siempre? Pues para aquel que con sentido común lea algunos libros y abra los ojos verá las cosas como son.

Austeridad para el pueblo pendejo, pero para mí (el padre) no, porque debo protegerlos. Tal como el cerdo Snowball (bola de nieve) hacía para explicar porque caminara en dos patas, usaba dinero y tomaba alcohol; tan sólo tres de los “7 mandamientos” que tenían los animales de la granja en el libro de Orwell.

¿Qué nos queda? Llamar las cosas por su nombre, estar conscientes de lo que sucede en Venezuela y sobretodo no abandonar la lucha. Si nos vamos del país, ellos ganan. Si nos rendimos, ellos ganan. Si dividimos, ellos ganan. En esta batalla, debemos ganar los venezolanos que creemos en un país donde realmente todos caben. Pero no con sólo opiniones, sino también con acciones.

… Para poder defenderlos…

Derecho Humano No. 1: Todos hemos nacido libres e iguales…

Derecho humano No. 21: Tenemos derecho a la democracia

¿Quién divide?

Oposición de mi divino tormento, ciudadano de mis lamentos. Aún no lo puedo creer, no hemos aprendido la lección.

En una sociedad normal es sano que nazcan y nazcan nuevas organizaciones, partidos, movimientos, etc., pero también es sano que respetemos la competencia. En Venezuela, desde hace meses, a muchas mesas le tiemblan las “patas” cuando escuchan la palabra “redes”. Han hecho lo posible por desacreditar a muchísimas personas que trabaja ahí. Yo no he hecho lo menos, tengo muchos peros con ese “movimiento”. Al mismo tiempo, mucha gente “casta y pura” ha hecho lo propio para desacreditar a muchos que están se partidos, se olvidan que ellos estuvieron en un alguna vez.

Me llama la atención ver cómo existen dos “unidades” de la “unidad opositora”. Y parece que uno quiere anular al otro sin tomar en cuenta a esa verdadera voluntad de algunas personas que están detrás de todo el Show.

Para algunos partidos políticos el movimiento “voluntad popular” no es más que un conglomerado de gente que se unió para destruirlos a ellos con un discurso de “antipolítica”. Para algunas personas de “voluntad popular” los partidos no son más que Satanás encarnado en Venezuela. Pero, ambos se olvidan que detrás de cada estructura hay un gentío creyendo en ellos, pensando que son la esperanza de este país; ellos sencillamente prefieren atacarse mutuamente (esto sin contar a los chamos del Mov. Estudiantil –en cuanto a la esperanza).

Llevo días pensando (sin descubrir nada nuevo) que comenzaremos a salir de todo este rollo cuando nos podamos sentar realmente en la misma mesa y respetar los acuerdos, cuando podamos entrar en reuniones sin estar cargados de predisposiciones, cuando sepamos que el problema no está en Miraflores sino en cada uno de nosotros. Cuando entremos en una reunión y nuestro ego se quede esperando en la puerta hasta que un día se canse y se largue de nosotros.

Un país no se construye sólo con frases bonitas y muchas tags en Twitter, tampoco se construye con camisitas de colores y discursos elaborados. Se construye con el trabajo de todos los días, no sólo el que se hace en un barrio cuando lo “visitamos”, sino cuando no me como la luz o no me descargo música pirata por internet.

En fin, cuando dejemos de culpar a otro de dividir, de ser mal venezolano, cuando dejemos sólo de acusar al otro (el gobierno incluido) y comencemos a ver a nosotros mismos, a ser autocríticos con nosotros y nuestra actitud, ese día comenzaremos a ver un pequeño cambio en el país. De lo contrario podrá venir Dios a gobernar y su gobierno será igualmente un fracaso, porque la gente seguirá siendo la misma.

Si a ustedes que se hacen llamar “voluntad popular” realmente les interesa eso, entonces no aparten a otros actores que también tienen algo que decir. Y si a ustedes “partidos políticos” les interesa hacer Política en este país, pues a trabajar no a criticar u opinar.

Es sólo una pequeña reflexión, capaz sin sentido, salió en medio del trasnocho de tesis.

Comando FP: El grupo de voluntarios de la Fundación Futuro Presente te invita a participar en el evento:

 

“Ayúdalos a reir”

 

Con este evento iniciamos una serie de esfuerzos donde diferentes instituciones y comunidades se verán beneficiadas.

 

La primera actividad que hemos planificado un “potazo” donde lo recaudado irá destinado a brindarle la oportunidad a los niños de la escuela Canaima, ubicada en la Vega, a vivir la maravillosa experiencia de un campamento cerrado esta navidad.

 

¿Por qué la escuela Canaima?

 

Por SER UNA INSTITUCION que “tiene 27 años de lucha ambiental y ecológica junto con la comunidad a la que pertenece, enmarcado dentro de un programa educativo de excelencia, destinado a atender los niños y jóvenes más desfavorecidos de La Vega.” José Gregorio Velásquez, ex alumno.

 

¿Cuándo y dónde?

Este viernes 27 de noviembre en la Plaza Alfredo Saddel y en la Plaza Altamira a partir de las 12:00 p.m.

 

Queremos invitarte a ti, que has participado en alguno de nuestros proyectos, a que formes parte de este Comando y nos ayudes.

 

Sólo te pedimos un par de  horas y ganas de colaborar.

 

Necesitamos que por favor confirmes que quieres pertenecer alComando FP y participar en esta súper actividad.

Definitivamente existen personas muy frívolas, sin un mínimo de reflexión en muchos casos porque ¡Me ladilla pensar! ¿Cómo sé que somos así? ¿Hice algún estudio para llegar a esta conclusión? No, pero lo sé no sólo por la cantidad de blackberry que circulan en la calle todos los días por el simple hecho de ser una moda, sino también por las niñas con operaciones estéticas y sobre todo por los comentarios vacíos que escucho y leo a diario.

Sin ganas de comparar a nadie me pregunto ¿Qué pasó en 1992, 1994? ¿Alguien lo recuerda? A duras penas (y gracias a los cuentos de mis papás) yo sí lo recuerdo, un loco armado quiso violar la constitución para imponerse en el poder, pero ¿fracasó o sólo alargó la historia?

Los medios de comunicación, comenzaron a armar uno de los tantos espectáculos que aún hoy vivimos, con un Rock star que se hizo pasar por demócrata, que se hace pasar (a veces) por presidente de la república. Este tipo va preso, lo suelta, le dan palestra pública, todo el mundo lo ve como “el salvador” se arma el Show y en el 99 llega a ser presidente de la república.

Sin embargo, haciendo un diagnóstico ese no fue sólo lo que pasó, sino que a eso le podemos sumar que la clase media venezolana se hizo la vista gorda ante los problemas del país, porque era más fácil evitarlos que sentarse a pensar en soluciones para el país. Estos formaron parte también del show que se comenzó en Venezuela, a punta de ayudar a destruir el sistema de partidos (que ya venía destruyéndose solito), criticar sin proponer y hacerse los que: “este lío no es conmigo”, ayudaron a construir lo que pasa hoy en el país. Sin embargo, así como partidos no dicen: disculpen, esas élites tampoco. En definitiva, todos son víctimas de lo que pasa.

Hoy, 10 años más tarde, estamos peor que enese momento, somos más banales, más superficiales. Ahora, los Pop Star (porque es más chévere escuchar Pop que Rock) ni siquiera tienen que haber dado un golpe de estado, sólo haber estado presos –aunque haya sido por tirar piedras-. Pero este chico, que también tiene pinta de ser el “salvador” está volando por las nubes, pero nuevamente no es sólo culpa de él, sino también de todas las personas que están a su alrededor y de todos los que dicen: “eres un héroe”. Nuevamente, no hemos aprendido nada.

Es por eso que a ti sociedad civil casta y pura, a ti partidista satánico, a ti estudiante ingenuo que lees estás líneas: Piensa un poco más allá de lo banal, de lo inmediato. Reflexiona que gobernar no es una cosa de estrellas de Hollywood que salen en un momento, sino de gente que estudia y se prepara, que tiene principios y valores democráticos. Entiende que no podemos seguir esperando que el país se arregle con un mesías que tenga una varita mágica. La pelea, amigos, se da peleando no por quién será el próximo Pop Star, sino por quiénes serán los próximos diputados con bolas y con preparación en la AN, quiénes serán los próximos gerentes que harán valer a Venezuela.

Las soluciones mágicas o “fórmulas especiales” no funcionan cuando no se fortalecen las estructuras democráticas y mucho menos cuando estamos frente a un dictadura del Siglo XXI.

En fin, lo que quiero decir acá no es más que aún tenemos la oportunidad de cambiar, de ser una mejor Venezuela, con consciencia política, social, sobre los problemas que ocurren en el país. No sea tu parte de ese grupo de gente que se hace el “indiferente” ante lo que ocurre nuestros ojos.

Otro artículo prestado, porque aquí puede escribir todo aquel que diga: “las cosas como son”.

 

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El Muro Criollo
Yon Goicoechea
Opinión / El Universal

Luego de meter la pata, entendí que estaba equivocado en el direccionamiento de mi discurso político de las últimas semanas. En efecto, tanto en público como en privado, he dedicado cerca del 60% de mi tiempo al debate relativo a los métodos de selección de candidatos a la Asamblea Nacional

Recientemente almorcé con un amigo que tenía años sin ver. El pana es abogado y tiene 25 años, lamentablemente engrosa la lista de desocupados del país porque no ha conseguido trabajo en su profesión. Mientras nos poníamos en autos, le conté que estaba dedicado a “conseguir el método adecuado para escoger los candidatos a la AN” y dediqué unos minutos a exponer mi visión sobre el tema. Su respuesta fue simple: “ustedes los políticos si pierden tiempo en pistoladas”.

Yo sé bien que la unidad no es una pistolada, pero la respuesta de mi amigo me hizo entender, que para un chamo sin trabajo, de 25 años, el discurso de la unidad es totalmente ajeno e insuficiente. Al final, su problema es otro, su vida está dedicada a otra cosa y en el método no hay ni una sola propuesta que solucione el fondo. Es decir, como discurso político, la unidad, no inspira sino a los convencidísimos.

Si esto es así, unidos o no, no ganaremos. La mayoría se construye proponiendo soluciones a los problemas de la mayoría y estos están ubicados en el mundo de lo social y, en segundo lugar, de las libertades públicas. Estos son los problemas reales y no los que nuestros egos construyen.

Sorprende que, muchos políticos y medios de comunicación, caigamos en este error reiterativo. Los primeros, pensando que los intereses del país político son iguales a los del gran país y los segundos, pensando en ratings y números. La noticia política siempre vende más en la clase media, quienes son los mayores consumidores de los medios de oposición.

Muchos vivimos en el gueto, el gueto tiene tiendas, casas y hasta alcaldes, pero es un gueto al fin. Derribemos nuestro muro de Berlín.

Michael Jackson como persona levantaba cualquier tipo de polémica y comentarios negativos. Sin embargo, nadie puede negar que la letra de muchísimas de sus canciones nos hacían pensar, reflexionar sobre cosas que ocurrían en el mundo.

Es momento de compartir una de mis canciones favoritas de MJ gracias a que un gran amigo, Andrés Guzmán, me hizo descubirla.

Esta canción dice, entre otras pocas cosas, que si quieres lograr un cambio, deberás comenzar con ese hombre (o mujer) que ves en el espejo.

Abajo la traducción.

VOY A DAR UN CAMBIO
POR UNA VEZ EN LA VIDA
VOY A SENTIRME REALMENTE BIEN
VOY A MARCAR LA DIFERENCIA

AL SUBIRME EL CUELLO
DE MI ABRIGO DE INVIERNO FAVORITO
EL VIENTO ME CONFUNDE
VEO LOS NIÑOS EN LA CALLE
SIN LO BASTANTE PARA COMER
¿QUIÉN SOY YO PARA HACERME EL CIEGO
PRETENDIENDO QUE NO VEO SUS NECESIDADES?

UNA MALA PASADA DEL VERANO
UNA BOTELLA ROTA
Y EL ALMA DE UN HOMBRE SOLITARIO
SE SIGUEN UNOS A OTROS
SOBRE EL VIENTO, YA SABES
PORQUE NO TIENEN A DONDE IR
POR ESO QUIERO QUE SEPAS QUE

ESTOY EMPEZANDO POR EL HOMBRE DEL ESPEJO
ESTOY PIDIÉNDOLE QUE NO SEA ASÍ
Y NINGÚN MENSAJE PUEDE SER MÁS CLARO
SI QUIERES HACER DEL MUNDO UN SITIO MEJOR
ÉCHATE UN VISTAZO A TÍ MISMO Y CAMBIA

HE SIDO VÍCTIMA DE
UN AMOR TAN EGOÍSTA
ES HORA DE RECONOCER
QUE HAY ALGUIEN SIN HOGAR
SIN UN CÉNTIMO QUE DERROCHAR
¿PUEDO SER REALMENTE YO
PRETENDIENDO QUE NO ESTÁN SOLOS?

UN SAUCE RESQUEBRAJADO
EL CORAZÓN ROTO DE ALGUIEN
Y UN SUEÑO OLVIDADO
SIGUEN LA PAUTA
DEL VIENTO, YA LO VES
PORQUE NO TIENEN A DONDE IR
POR ESO ESTOY EMPEZANDO CONMIGO MISMO

ESTOY EMPEZANDO POR EL HOMBRE DEL ESPEJO
ESTOY PIDIÉNDOLE QUE NO SEA ASÍ
Y NINGÚN MENSAJE PUEDE SER MÁS CLARO
Letras4U.com » letras traducidas al español
SI QUIERES HACER DEL MUNDO UN SITIO MEJOR
ÉCHATE UN VISTAZO A TÍ MISMO Y CAMBIA

ESTOY EMPEZANDO POR EL HOMBRE DEL ESPEJO
ESTOY PIDIÉNDOLE QUE NO SEA ASÍ
Y NINGÚN MENSAJE PUEDE SER MÁS CLARO
SI QUIERES HACER DEL MUNDO UN SITIO MEJOR
ÉCHATE UN VISTAZO A TÍ MISMO Y CAMBIA

ESTOY EMPEZANDO POR EL HOMBRE DEL ESPEJO
ESTOY PIDIÉNDOLE QUE NO SEA ASÍ
Y NINGÚN MENSAJE PUEDE SER MÁS CLARO
(SI QUIERES HACER DEL MUNDO UN SITIO MEJOR)
(ÉCHATE UN VISTAZO A TÍ MISMO Y CAMBIA)
(TIENES QUE HACERLO BIEN, MIENTRAS HAYA TIEMPO)
(PORQUE CUANDO CIERRAS TU CORAZÓN)
NO PUEDES CERRAR TU…
(ENTONCES CIERRAS TU MENTE)
TU MENTE

ESE HOMBRE, ESE HOMBRE, ESE HOMBRE, ESE HOMBRE, ESE HOMBRE
ESE HOMBRE, EL HOMBRE, YA SABES, ESE HOMBRE

SI QUIERES HACER DEL MUNDO UN SITIO MEJOR
ÉCHATE UN VISTAZO A TÍ MISMO Y CAMBIA

VOY A SENTIRME BIEN DE VERDAD, SÍ
NO, NO, NO, NO
VOY A HACER ESE CAMBIO
ME VOY A SENTIR BIEN DE VERDAD
VAMOS

LEVÁNTATE
LO SABES, TIENES QUE PARARLO TÚ MISMO, HERMANO
TENGO QUE HACER ESE CAMBIO, HOY
NO PUEDES, NO TE PUEDES DEJAR, HERMANO
TIENES, TIENES QUE MOVERTE
VAMOS, VAMOS

TIENES QUE
LEVANTARTE, LEVÁNTATE, LEVÁNTATE
LEVÁNTATE Y ELÉVATE SOLO, AHORA
VAS A HACER ESE CAMBIO, VAMOS

LO SABES, LO SABES, LO SABES, LO SABES

HAZ ESE CAMBIO

metroEl sistema de metro de Caracas había sido, por mucho tiempo, uno de los mejores medios de transporte del mundo. Sin embargo, como todo lo que este gobierno ha agarrado, su calidad ha bajado de manera increíble. Se los dice una buena usuaria metro que lleva usándolo desde que tiene uso de razón: Yo.

Las escaleras mecánicas se dañan cada dos meses aproximadamente; de diez torniquetes que hay en el metro sólo dos sirven; y es más frecuente encontrarnos vagones sin aire acondicionado. Además, los retrasos ya no son de 30 minutos, ahora son de una, dos y hasta tres horas. Así que opto por preguntarme ¿Cómo funciona un país así? ¿Cómo progresa si su gente no puede ni moverse al trabajo?

Día a día son más las personas que tienen que utilizar el metro como su oficina (estén parados o sentados), tal y como lo hago yo en este momento en el que escribo este artículo en mi cuaderno. Cobradores hacen facturas, estudiantes preocupados porque no llegarán al parcial, y las señoras llamando a sus trabajos a informar que hay retraso en el metro. Cada vez son más frecuentes y es algo que quién no lo usa a diario, no lo entiende. metro2

Y cuando veo la tele, sólo veo que el gobierno nacional, la asamblea, ministros, etc., en lugar de discutir políticas públicas para mejorar la calidad de vida del venezolano, llevarla a un nivel avanzado, sólo hablan sobre una guerra, racionamientos, y la inseguridad es un tema que ni existe.

Por otro lado, muchos “líderes” de la oposición salen declarando como si vivieran en un país en plena democracia donde las cosas funcionan, pero muchos de ellos (no todos) no se han enterado de lo que pasa en el país. Y digo que es así, porque los he escuchado más allá de las ruedas de prensa.

Decidí ponerme a hablar con la gente, sobre lo que está pasando y una señora comenta: “el viernes salí a las 6 de mi trabajo y llegué a las 10 por el retraso en el metro”; un chamo dice: “yo perdí un parcial junto con otras 10 personas por el retraso del martes pasado”. Y sigo preguntándome: ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo más nos aguantaremos este asunto? ¿Cuánto más debe bajar la calidad de vida del Venezolano para que se de cuenta de las cosas que ocurren en sus narices?

Yo sólo espero que esto no sea como un matrimonio: “Hasta que la muerte nos separe”…

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